Pedaleando a -1 grados centígrados.

Hoy mi ingenuidad me hizo cometer un divertido error: vi un sol radiante en un cielo despejado y claro. Y me imaginé disfrutando el calor del sol, por lo que organicé para salir justo a tiempo y comenzar mi día a las 9am, inclusive, sacrifiqué el desayuno por llegar a tiempo a la oficina. Pero no fue así, cuando salí por la bicicleta, un sorprendente halo salía de mi boca, se extendía como el largo de mi brazo en los aires, me di cuenta que hacía frío, demasiado frío para otoño.

Temperatura

Al momento de escribir esto aún no siento al 100% las yemas de mis manos, es como si me las hubieran quemado ligeramente y una parte no se siente y alrededor se siente quemado, el color es pálido.

En ese momento el frío no me importó, tomé mi caballito de acero y pedalié con coraje. Tuve que cambiar de ruta porque la calle donde transito todos los días estaba cerrada, me vi obligado a subir un poco para bajar toda la colina, pensaba que un poco de esfuerzo haría mas divertido mi viaje, que podría disfrutar bajar la colina a toda velocidad y sentir la adrenalina fluyendo en mi cuerpo.

Cicla

Pero no fue así, la realidad estaba destinada a ser que experimentara el frío.

Salí como todos los días, entonces no estaba preparado para una temperatura menos que 0 grados, por lo que, Los ojos comienzan a lagrimear constantemente en el contacto del frío, los ojos se ponen mas chiquitos, se sienten como olas de frío a través de la chaqueta, la respiración quema cuando entra por los orificios nasales, y cuando se exhala se siente un halo de mas de un metro de longitud, y las manos, las manos se sienten como si estuviera agarrando hielo y no lo pudiera soltar, al revés, cada vez agarras mas hielo, es la misma sensación.

Tan intensa fue la sensación que ni siquiera en Rusia sentí este frío, este fue diferente. El de Rusia fue un frío que se metía por todas partes y no se podía controlar, este fue especifico en mis manos y mi cara.

Pedaleando

Con alegría te puedo contar que después de frotármelas intensamente, ya volvieron a su color normal y ya no queman :-)!

Estoy seguro es que no era el único en la calle (Pero si el único que no tenía guantes, ni gafas), ya me quité el abrigo y la bufanda, mis manos volvieron a la normalidad, y cuando me las froto, me trae a la mente que a pesar del clima muchas personas acá usan la bicicleta como medio de transporte todos los días.

Fuerza de voluntad?

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